Medir谩 un metro cuarenta cent铆metros, pero su actitud, esas inmensas ganas de saber que demostr贸 mientras contaba algunas de las vicisitudes que padece en el colegio, hacen de este ni帽o un tipo inmenso, un chaval de esa hornada que para desesperaci贸n de la zurder铆a patria, ha visto las orejas al lobo del discurso ‘progresista’ a la par que putrefacto.
En medio de una inmensa cola formada por cientos de personas que esperaban el turno para asistir al mitin de un partido soberanista, destacaba con la ense帽a nacional en posici贸n de capa, una gorra y sus innumerables pulseras rojigualdas. En ese impasse surgi贸 la conversaci贸n con el inestimable apoyo de su madre qui茅n ense帽贸 una foto del v谩stago posando orgullosamente con un libro que explica a los j贸venes qui茅n fue Francisco Franco, y relat贸 c贸mo uno de sus profesores se desesperaba al observar tanto a 茅l como a otros compa帽eros dise帽ando (en una actividad que intenta mantener la tradici贸n canaria de la Noche de los Finados que se celebra la v铆spera de Todos los Santos, cuyo significado no es otro que recordar a los seres queridos que han muerto) peque帽as cajas de f贸sforos en forma de ata煤d con el nombre de Franco. ¡S铆!, esos ‘enanos’ tambi茅n se han puesto a la labor de conocer qui茅n diantres fue ese se帽or bajito y de voz aflautada, y ¡Voto a Br铆os! que el resultado no se lo esperaba ni el mayor de los optimistas. Y debo confesar que una cosa es escuchar que una parte de la juventud espa帽ola se est谩 escorando a la derecha (dando por saco a los Ch茅s de mierda) y otra bien distinta es ser testigo de tal realidad.
Concluyo esta parte con un detalle bastante gamberro a la par que coherente con el sentir de los ni帽os: En m谩s de una ocasi贸n han destruido la bandera de colorines que ese profesor, que debe andar con una taza de tila cada diez minutos, se empe帽a en colgar en las paredes del aula.
Adem谩s del protagonista inicial, un padre junto a su hija adolescente contaba el inter茅s de ella por conocer la historia de su naci贸n, esa historia relegada al cuarto de las tachas del instituto. Y si de manipulaci贸n ideol贸gica se trata, ella narr贸 c贸mo llevaron a un grupo de alumnos a una actividad teatral donde el protagonista no fue P茅rez Gald贸s, Calder贸n de la Barca o Tirso de Molina. No, el sol que alumbr贸 la sala teatral fue un fogonazo que responde al nombre de Pedro S谩nchez. Tuve que preguntar un par de veces para asegurarme que no hab铆a sufrido alguna suerte de sicofon铆a urbana. Tambi茅n me interes茅 por conocer el sentir de otros tantos chicos y todos coincid铆an en algo: El aire que respiran es insoportable.
M谩s arriba he dejado constancia de mi grata sorpresa al comprobar que mucha gente joven se entremezclaba con jubilados, medio pensionistas, abuelas y tipos que hab铆an sacrificado su d铆a de descanso para acudir, pero sobre todo, el piber铆o destacaba por su compromiso vital con el pa铆s donde ha nacido y se resiste a dar por finiquitado eso que llaman futuro y que ahora mismo no es m谩s que un presente negro.
¿Debemos tener esperanza? Es menester que as铆 sea, mas una reuni贸n multitudinaria puede convertirse en una triste an茅cdota, en el en茅simo brindis al sol, si al d铆a siguiente la 煤nica preocupaci贸n es comprobar que las fotos y v铆deos tienen la calidad suficiente para ser publicadas en las redes sociales.

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